¿Cómo lograr un impacto positivo de la tecnología en la preservación de la diversidad lingüística? El proyecto TALIS
- Ana Sevilla-Pavón
- Ana.M.Sevilla@uv.es
- www.proyectotalis.com
¿Sabías que…
- en el mundo hay 195 países con diversas culturas y un sinfín de lenguas e historias que compartir?
- la tecnología puede usarse para proteger las más de 3.000 lenguas del mundo que, según la UNESCO, están en peligro de extinción, contribuyendo a la preservación y aprendizaje de idiomas, el conocimiento mutuo, la interculturalidad y la consecución de los ODS?
Podríamos, así, atender también la demanda del texto de la “Convención sobre los derechos del niño” de las Naciones Unidas, que en su artículo 17 establece que los niños y niñas tienen derecho a materiales informativos y formativos de calidad en sus lenguas propias, sobre todo si son lenguas minoritarias o indígenas (los Estados Partes “Alentarán a los medios de comunicación a que tengan particularmente en cuenta las necesidades lingüísticas del niño perteneciente a un grupo minoritario o que sea indígena”)
(Artículo 17 de la Convención de los derechos de la Infancia)
Desde TALIS, compartimos con tecnólogos y lingüistas como Kalika Bali el sueño de que la tecnología nos ayude a sobrepasar las barreras comunicativas del lenguaje. De ello es muy capaz la tecnología actual del lenguaje del habla. Pero debemos plantearnos una importante cuestión: ¿cómo lograr una tecnología más accesible a personas de todo el mundo, independientemente del idioma que hablen, y evitar que se cumpla así la triste predicción de la UNESCO? Según vaticina esta organización, al menos el 50% y posiblemente hasta un 90% de las lenguas del mundo desaparecerán a finales del siglo XXI. Ello supondría la pérdida de más de la mitad de las 7.000 lenguas habladas en todo el planeta. ¡Es de locos! ¡No lo podemos permitir!
Últimamente se leen y oyen con frecuencia en la prensa términos como “procesamiento del lenguaje”, “inteligencia artificial”, “tecnología del habla”… Son términos de gran actualidad y que están muy de moda. Se habla constantemente sobre el PLN o el procesamiento del lenguaje natural pero, ¿de qué se trata? De manera resumida, podemos decir que es la parte de la ingeniería informática que hace que las máquinas procesen, entiendan y generen un lenguaje natural, es decir, un lenguaje similar al que hablamos los humanos. Cuando interactúas con un bot para reservar tus billetes de tren o de avión, o cuando o cuando hablas con un asistente virtual de voz en tu teléfono: “NO CUELGUE, EN BREVES MOMENTOS LE ATENDEREMOS”, el PLN es la base que sustenta toda la tecnología que nos permite conversar con una máquina como si de un ser humano se tratase.
Pero, ¿cómo funciona? ¿Cómo logra esta comunicación el PLN? De manera muy, muy sencilla, la clave son los datos: manejar una gran cantidad de datos sobre cómo los seres humanos usamos el lenguaje. Esto se procesa mediante algoritmos y técnicas que hacen que las máquinas aprendan patrones del lenguaje natural de los seres humanos. Así, a mayor número de datos, mayor precisión en el lenguaje. Fascinante, ¿verdad?
Por ejemplo, si quieres que un sistema de voz te hable en bicolano, cebuano, cuyonón, hiligaynón, kapampangan, pangasinán, surigaonón, tagalo, waray, o cualquier otro idioma de Filipinas, lo primero que necesitará es mucha información sobre la gente de las diferentes islas filipinas donde se habla cada uno de estos idiomas, hablando entre sí en su propio idioma.
En 2017, se desarrolló un sistema de reconocimiento de voz que logró transcribir el diálogo a texto incluso mejor que los humanos. Para lograrlo, fueron necesarias nada menos que 200 millones de palabras transcritas. Al año siguiente, un sistema de traducción automática del inglés al chino logró traducir tan bien como cualquier persona bilingüe, gracias a que estaba basado en un corpus de más de 18 millones de frases bilingües. Viendo estos ejemplos, no cabe duda de que este es un gran momento para el procesamiento del lenguaje natural y para la tecnología como tal. La ciencia ficción que hemos leído y visto en los libros y películas se está haciendo realidad a pasos agigantados. Y este progreso técnico es imparable. El desafío ahora es que estos grandes avances no se limiten a unos pocos idiomas, y que nadie se quede atrás.
Los resultados de investigaciones sobre la distribución de recursos en las lenguas del mundo por parte de especialistas como Choudhury son demoledores: tan solo cuatro idiomas: el árabe, el chino, el inglés y el español, tienen la máxima cantidad de recursos técnicos disponibles, y en ellos se trasmite la mayor parte de la información y del conocimiento. Y, aunque hay otras muchas lenguas que también podrían beneficiarse, y mucho, de los recursos y la tecnología actuales, la cruda realidad es que un 90 % de los idiomas del mundo no tiene ningún recurso, o solo cuenta con recursos muy escasos e insuficientes. En palabras de Kalika Bali: “la revolución tecnológica se ha olvidado de 5000 idiomas y de sus millones de hablantes de todo el mundo”.
Esto significa que los idiomas con recursos cuentan con tecnologías a medida, para que investigadores/as, y tecnólogos/as sigan avanzando en aplicaciones tecnológicas para estos idiomas, creando más y más recursos y, difundiendo, así la información y el conocimiento. De este modo, en los idiomas, como ocurre en tantas otras facetas de las sociedades en que vivimos, los rico se hace más y más ricos, mientras que los idiomas con pocos recursos afrontan grandes desafíos y limitaciones. No hay tecnología para ellos, y nadie se preocupa por crear soluciones tecnológicas que beneficien a sus hablantes. Lo peor es que esta brecha digital entre los idiomas continúa creciendo, con lo que crece también la brecha que separa o incluso excluye a las comunidades que hablan estos idiomas. Un ejemplo de ello es que solo el 5% de las lenguas del mundo están representadas en Internet.
Iniciativas como el Proyecto TALIS pueden ayudar a frenar esta separación, tratando de beneficiar a los hablantes de lenguas minoritarias, “minorizadas” o con escasos recursos. Contado así, esto puede parecer muy teórico, así que pasemos a un ejemplo muy concreto: un idioma que muchas personas quizá no conozcan es el waray, samareño, o bisaya de Leite y Sámar. Es una lengua bisayas del filo austronesio que, según una clasificación, forma parte de la rama occidental de las lenguas malayo-polinesias y, según otra (que parece la actual o de uso mayoritario), forma parte de las lenguas centrofilipinas dentro de las lenguas malayo-polinesias. ¡Menudo lío! El waray lo hablan en Filipinas unos 2,6 millones de personas y, debido al contacto con el idioma español durante la época colonial, cuenta con abundante léxico de este idioma. Para ponerlo un poco en perspectiva, el noruego lo hablan 5 millones de personas y el galés, menos de un millón. Por tanto, el waray forma una comunidad muy sólida y extensa de los grupos etnolingüísticos de Filipinas. Pero, para el Atlas UNESCO de las lenguas en peligro del mundo, el waray se considera vulnerable pues, aunque se utiliza ampliamente en los medios de comunicación, en especial en radio y televisión, su presencia en los medios impresos e internet es escasa, por la predominancia del inglés y del tagalo.
A través del proyecto “TALIS Mucho más que un archipiélago: cuentos de Filipinas”, conseguimos unir a diferentes interlocutores, una ONG como Little Free Library Philippines, e instituciones académicas, como Bulacan State University y la Universitat de València, además de una editorial local, JPM ediciones, a la mismísima UNESCO , a través de su Cátedra de Cooperación al Desarrollo y, lo más importante de todo, a los hablantes de la comunidad. Diferentes grupos etnolingüísticos filipinos, incluido el waray, participaron en esta iniciativa y, por primera vez, se editaron y tradujeron tanto al español como al inglés cuentos tradicionales de idiomas como el cebuano, bicolano, cuyonón, hiligaynón, kapampangan, pangasinán, surigaonón, waray y tagalo. Conseguimos publicar 79 cuentos y lanzar centenares de copias de un volumen plurilingüe que, por primera vez, permitía a los lectores hacerse una idea del rico mosaico de culturas y lenguas de Filipinas. De este modo, garantizamos a niños y niñas su derecho fundamental de acceso a historias y libros en su propia lengua. Como científicos y científicas, investigadores e investigadoras, nos enfrascamos tanto en la parte científica y tecnológica de lo que hacemos que, a veces, nos olvidamos de la razón por la que lo estamos haciendo: la gente. Y cualquier tecnología óptima es la que pone a la gente y a los usuarios por delante y en el centro. Cuando empezamos a hacer las cosas de ese modo, nos damos cuenta de que la tecnología es solo una pequeña parte y que hay muchas más elementos: las intervenciones sociales, culturales y políticas son tan necesarias como la tecnología.
¿Cómo contribuimos, en el marco del proyecto TALIS, a fomentar el ODS número 4, relacionado con la educación de calidad, tratando de atender también la demanda del texto la “Convención sobre los derechos del niño” de las Naciones Unidas de que los niños y niñas tengan derecho a materiales informativos y formativos de calidad en sus lenguas propias, sobre todo si son lenguas minoritarias o indígenas ? (“Alentarán a los medios de comunicación a que tengan particularmente en cuenta las necesidades lingüísticas del niño perteneciente a un grupo minoritario o que sea indígena”)?:
- Con la producción y difusión libros plurilingües que permiten la lectura en paralelo, y que cuentan con ilustraciones chulísimas hechas por los propios autores y autoras y también por artistas locales;
- Con audiolibros locutados en un sinfín de idiomas y con diferentes acentos por parte de voluntarios y voluntarias de todo el mundo, entre los que se incluyen tanto gente de a pie como actores y actrices de renombre, como es el caso Pilar Bardem. Todos estos audiolibros so accesibles
- Mediante unidades didácticas basadas en los cuentos, elaboradas por profesorado de idiomas de todo el mundo, y que se ponen a disposición de la comunidad educativa de manera totalmente gratuita.
- Destinando los fondos obtenidos a partir de la venta los libros a proyectos educativos relacionados con la educación, apoyando a ONGs como Little Free Library; y
- Generando corpus multilingües con cientos de miles de palabras de lenguas minoritarias o vulnerables, que constituyen los valiosos datos que alimentan a sistemas de PLN de texto a voz para que niños y niñas tengan acceso a historias y libros en su propia lengua, y para que los adultos puedan acceder a noticias e información en su idioma nativo, entre otras muchas aplicaciones.
¿Te atreves a embarcarte con nosotros en este viaje? Te proponemos un desafío: que identifiques todas las palabras del tagalo y waray de origen español que escuches.
Es tan sencillo como abrir este libro viajero. Kumusta! Al abrir esta bintana abierta al mundo y atravesarla, el lector ha de viajar ligero de equipaje, pues en las maletas no caben las prisas, ni las ideas preconcebidas: tan solo la ilusión, la curiosidad y el espíritu aventurero podrán acompañarlo en este biyahe. Ha de levantarse de su silya y dejarse transportar, página tras página, a través de historias cautivadoras, a lugares fascinantes y tan diferentes, pero, a la vez, tan familiares. Ha de caminar de la mano de los inolvidables personajes que, hoja tras hoja, cobran vida, pues estos serán sus guías a lo largo de su travesía. ¿Quién sabe qué aventuras le deparará al lector su incursión en estos territorios donde solo se accede a través de la imaginación?
Quizá inicie su recorrido refrescándose en las aguas profundas de una de las 7.500 islas del segundo mayor archipiélago del mundo y se sumerja en busca de la famosa perla de Lao Tzu. Para reponer fuerzas, tal vez se encuentre sumido en la algarabía de un mercado en una de las ciudades más densamente pobladas del planeta, Manila, degustando una deliciosa agua de coco y deleitando sus oídos con la musicalidad de las más de 175 lenguas filipinas (ó 185 lenguas, según la clasificación de Ethnologue de 2015). Seguidamente, es posible que continúe su andadura en el misterioso volcán que es en realidad una isla (Luzón) que contiene un lago (Lago Taal), en cuyo interior hay otra pequeña isla (Isla Volcán) que contiene otro lago de menor tamaño (el cráter principal del Volcán Taal) que, a su vez, contiene un islote (Punta Vulcan), como si de una gran sucesión incesante de matrioshkas se tratara.
Todo es posible en la Perla de Oriente, así que el viajero habrá de ser precavido ante tifones y ciclones tropicales de alta intensidad, y permanecer alerta al toparse con volcanes que pueden llegar a superar en número a los pueblos y producir enormes nubes en forma de champiñón al entrar en erupción. Ya sea montado en una bisikleta, un motorsiklo o en un colorido jeepney, verá pasar una infinita sucesión de deslumbrantes paisajes: montañas, playas, ciudades, pueblos… Y, en todos ellos, le será inevitable contagiarse de las sonrisas y el buen humor del pueblo filipino.
De entre este hermoso y variado crisol de lenguas y culturas que nos ofrece Filipinas, veremos representadas cinco lenguas de diferentes zonas del archipiélago: así, “Babaylan” está escrita en idioma cuyonón, “Aswang” está en cebuano o bisaya, “Taiho” está en panayano o hiligainó, “Nangangatok” está en filipino o tagalo y “Magbalantay sa Linggaya sa Busay” está en surigaonón o surigaense.
La primera parada de nuestro biyahe es la esplendorosa Luzón, la mayor y más importante isla de Filipinas desde el punto de vista económico y político.
Al llegar, el viajero podrá sumergirse en sus cuentos y, de este modo, conocerá a un caracol que trepa por la hierba en busca de sus amigos. También le será revelado uno de los secretos mejor guardados del mundo: el porqué el océano es salado. Además, se topará con los supervivientes de una inundación de los cuales descendemos los seres humanos. Del mismo modo, encontrará un árbol cuyo fruto son piedras de ágata, se deleitará con las aventuras de la tortuga y el mono, y participará en un juicio entre los animales, entre otras muchas aventuras. Su recorrido concluirá con una visita a la guarida de Ansisit, el gigante gruñón.
A continuación, el siguiente alto en el camino le permitirá apreciar la gran variedad de mitos y leyendas de diversos grupos etnolingüísticos cebuanos, cuyos hablantes se conocen como bisaya. Estos mitos nos hablan de personajes mágicos y mitológicos como Bakunawa y Banwaanon.
Seguidamente, atravesará el viajero en su recorrido numerosos lugares y conocerá sus pueblos, desde Mindanao (donde se encontrará al personaje Tuwan Putli’de en un cuento de la etnia musulmana tausug o suluk) hasta Visayas, pasando por Batanes, y por Caraga y Surigao (donde le contarán la historia de Ango, el manobo que se convirtió en piedra); de Panay en Visayas Occidental (donde se le revelará el secreto de por qué los perros mueven la cola) y a Negros Oriental, pasando por Leyte y Bukidnon; además, podrá descansar en las aldeas de las etnia Bagobo (quienes le contarán la leyenda del Monte Apo) y B’laan (donde se topará con el primer hombre y la primera mujer).
Mag-ingat ka sa pagbibiyahe! ¡Buen viaje!
¿Has sido capaz de identificar esas palabras que suenan tan familiares? Efectivamente, términos como kumusta (hola), bintana (ventana), biyahe (viaje), silya (silla), bisikleta (bicicleta) o motorsiklo (motocicleta) son préstamos léxicos del español a lenguas filipinas como el tagalog y el waray. ¡Una clara prueba de que para las lenguas no existen las fronteras!
Concluyamos nuestro viaje recordando que la comunidad debe siempre ser la mayor beneficiada como resultado de cualquier iniciativa en los campos de la tecnología y de la lingüística. Lo importante es perseverar y no rendirse. Y recordemos también, antes de despedirnos, la historia de dos mujeres australianas aborígenes, Ysola Best y Patricia O’Connor. A mediados de los 90 fueron a la Universidad de Queensland porque querían investigar sobre el idioma de su pueblo, el yugambeh. Pero les dijeron sin rodeos: “Vuestra lengua está muerta. Lleva muerta tres décadas. No podéis centrar en ella vuestra investigación. Buscad otro tema de investigación”. Pero no se rindieron. Se dirigieron a la comunidad, recuperaron recuerdos, tradiciones y literatura orales, y fundaron el Museo Yugambeh, que se convirtió en el centro cultural y lingüístico más importante de la lengua y de su comunidad. No tenían tecnología. Solo contaban con una gran fuerza de voluntad. Ahora, con el poder de la tecnología, podemos asegurarnos de que la gran riqueza cultural que nos aportan las lenguas del mundo a través de sus cuentos, tradiciones y saberes ancestrales permanezca viva, generación tras generación. ¿Aceptas el reto?
¡¡¡Muchas gracias!!! Salamat po!!!!
Infografía CLAP-TALIUs sobre Lenguas del Mundo

